A la vida la he coronado del hambre
Y a los ojos tu persecución, a toda unión nuestra carne.
Para incinerarla entre nuestras manos
En mi fracaso por amarte forme un torrente eléctrico
Con grutas y montañas fieles a dios.
Ya no provoco tu ira, mas evoco tu silencio imaginado
Más es la idea perpetua de compartirlo, dichosa mujer frívola.
Mi sentimiento de fe, que hace el hoyo negro
Como te elude mi pericia?
domingo, 9 de septiembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario