Mientras sus ojos comen escorpiones
Y decides la continuidad de mi vida
Te escribo.
El café mancha mi torrente sanguíneo
El humo borra lo rojizo de mis pulmones
Y el pensarte da color azul a mi etéreo corazón
Mientras es nada naceremos en lo trágico,
Tu sonrisa pueril retando la certeza.
Con tu atípica sonrisa comienzas succionando mi cuerpo
Velo por nuestras venas para darles generación
Te venero eterna meretriz, tu belleza.
Maquillaje óleo en piel, sin sacrificios de ser tu.
Tu lengua adiestra ahora a la mía.
Hay veces que te odia, y tus labios
Las pestañas son sombra.
De noche se prende toda tu esbeltez
Y la ensueño en los mares, hasta clavar mis dientes.
Ayer debí perderte.
Omito tu vientre por no caer en un laberinto
Talvez deba de mentirte ahora que soy un muerto de abandono
Por que las letras ya no son mensajeras de mí y tampoco el viento
Tu cuerpo se mueve con la cadencia de un preludio lastimoso
domingo, 9 de septiembre de 2007
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